20 Agosto, 2026

Cinco maneras de cambiar la vida de otras personas (y la propia) a través del voluntariado

Voluntariado en la Fiesta Dfa de 2025

¿Qué tienen en común una estudiante, un jubilado, una auxiliar del centro de día o una terapeuta ocupacional de otra entidad? Todas estas personas forman parte de la red de voluntariado de Fundación Dfa y demuestran que hay muchas maneras de acompañar, aprender y transformar vidas

Teresa solera

Teresa Solera

Cuando la vocación trasciende el horario laboral

Cuando termina su jornada como auxiliar en el Centro de Día, Teresa Solera no siempre se marcha a casa. Desde 2024 también es voluntaria porque, como explica, «no me bastaba con trabajar ayudando a personas con discapacidad; también quería compartir su tiempo de ocio». Teresa colabora en comidas, desplazamientos y actividades, con un objetivo muy sencillo: «que disfruten». Mientras, reconoce que el voluntariado le aporta una satisfacción difícil de explicar. Los viajes son sus momentos favoritos y, si tuviera que resumir esta experiencia, lo haría en dos palabras: «Disfrutar y sonreír».

Judit Millán

Judit Millán

Parte de una nueva generación que rompe prejuicios

Con poco más de veinte años, Judit Millán representa el relevo generacional del voluntariado en Dfa. Tras dar el paso hace un año, los talleres de ocio se han convertido en una cita ineludible. «El voluntariado te abre la mente; la discapacidad no es un muro, sino un entorno natural», asegura. Su apoyo inicial en los talleres de manualidades y de teatro ha derivado en un espacio de amistad y convivencia. Destaca que los miedos iniciales desaparecen al conocer la realidad de las personas con discapacidad y comprobar cómo, con los apoyos adecuados, ganan autonomía e independencia.

Miguel Laborda

Miguel Laborda

Una nueva forma de sentirse útil tras la jubilación

Miguel Laborda, ingeniero industrial jubilado, llegó al voluntariado de Fundación Dfa casi por casualidad y encontró una nueva forma de dar sentido a esta etapa de su vida. «Cuando terminó mi vida laboral, empezó otra forma de sentirme útil», resume. Desde entonces acompaña a personas residentes en Pomarón en actividades, desplazamientos y tareas cotidianas. Asegura que la experiencia le ha dado una visión mucho más amplia de la discapacidad y que lo más gratificante son las conversaciones, las sonrisas y los pequeños gestos del día a día. También disfruta «tomándoles el pelo» y compartiendo momentos de cercanía que hacen la vida más agradable. En una palabra, el voluntariado es para él «satisfacción».

Mariano Guallar

Mariano Guallar

En la Unidad de Lesionados Medulares también caben sonrisas

Mariano Guallar participa como voluntario en la Unidad de Lesionados Medulares del Hospital Miguel Servet desde hace más de una década, donde cada quince días organizan actividades musicales y de entretenimiento para pacientes y familiares. «Lo que más me gusta es animarlos, sacarlos a bailar, hacerlos reír y conseguir que disfruten de un rato diferente», explica.
Un paciente que pasó de la silla de ruedas a levantarse para bailar con su pareja forma parte de su mejor recuerdo. «Se nos erizaba la piel», asegura. Para Mariano, el voluntariado es «satisfacción» y «te llena el espíritu». Como prueba del impacto de las actividades en la ULME, revela: «Hay pacientes que no necesitan la pastilla para dormir tras una actuación».

Ana Román

Ana Román

Extrabajadora de Dfa y, sobre todo, voluntaria

Ana Román volvió a abrir la puerta del voluntariado el mismo día que cerró la de trabajadora, convencida de que quería seguir formando parte del proyecto. Hoy es terapeuta ocupacional en la Asociación Ictus de Aragón (AIDA) sin olvidar que «a veces vamos tan deprisa que olvidamos lo importante que es dedicar tiempo a las personas». En el Centro de Tiempo Libre acompaña en excursiones, talleres y viajes, donde asegura que lo más importante no es solo apoyar, sino compartir la experiencia y disfrutarla junto a los demás. Afirma que el voluntariado le ha regalado experiencias, aprendizajes, una nueva perspectiva y grandes amistades que siguen formando parte de su vida. Para ella, es un compromiso que eliges libremente porque realmente quieres estar ahí. Una palabra resume todo lo vivido en estos años: «Vínculo». Como ella misma asegura, «el voluntariado va de personas y son las que hacen que vuelvas una y otra vez».