14 Enero, 2026

«El paciente está en inferioridad cuando le toca luchar contra la Administración»

Fernando Montalvo

A Fernando Montalvo le acompaña siempre un maletín. En su interior, una antigua funda de piel, que a duras penas resiste el paso del tiempo, protege un viejo estetoscopio.

Si ese aparato hablara…
Le contaría que he participado en más de 5.000 juicios y que esa cifra se multiplica por cuatro o cinco si hablamos de los informes que he firmado, la mayoría de ellos relacionados con valoraciones de discapacidad e incapacidad. También he colaborado en algunos casos muy mediáticos, como el crimen de Alcàsser o el incendio de la discoteca Flying.

¿Por qué eligió medicina legal?
Aprobé el MIR y podía haber hecho otras cosas, pero me gustaba la medicina legal. Me influyó mucho la profesora María Castellano, catedrática en Zaragoza. Fue ella quien me despertó esa vocación.

¿Se doctoró?
No. Empecé la tesis doctoral, pero la dejé. Era una tesis muy experimental sobre el aparato respiratorio y al final debía invertir un tiempo que no tenía.

¿Qué recuerda de sus inicios en este ámbito?
Que tuve la suerte de trabajar con Luis Frontela, una eminencia en medicina forense. Con él participé en las investigaciones de la discoteca Flying de Zaragoza y del crimen de Alcàsser. Fue una época muy intensa.

En Aragón ha hecho carrera.
Sí, mi despacho siempre ha estado en el Gabinete Médico Asistencial Hernán Cortés. También trabajé como médico en el Servicio Regional de Salud Laboral de UGT Aragón y como médico de refuerzo en muchos pueblos de la provincia de Zaragoza. Además, fui profesor asociado en la Universidad de Zaragoza.

El año pasado recibió el reconocimiento por sus 15 años en Fundación Dfa. ¿Cómo llegó a la entidad?
Entré por casualidad. El caso es que necesitaban a alguien para hacer informes médico-legales. Hice un caso, recuerdo que salió bien y, cuando me ofrecieron ponerme en nómina, no me lo pensé ni 24 horas.

¿En qué consiste su trabajo?
Estudio los expedientes que me derivan desde el equipo de la asesoría jurídica, determino si se trata de un caso de incapacidad, de discapacidad o bien si es una contingencia profesional. A partir de ahí, paso las notas a los abogados de la casa y estos hacen una reclamación previa; si no nos dan la razón y creo que la documentación lo acredita, informo y voy a juicio. El juez nos da o nos quita la razón.

¿Y son más los que ganan o los que pierden?
El balance de casos resueltos a favor del paciente es claramente predominante. No porque seamos los más listos, sino porque seleccionamos bien los casos y los defendemos con fuerza y energía.

¿Cómo es su relación con los y las jueces?
Buena. Habré participado en unos 5.000 juicios, así que me conocen lo suficientemente bien y confían en mi criterio. Si perdemos, respetamos la sentencia, pero si creo que hay razones médicas para recurrir, oriento y apoyo al equipo de la asesoría jurídica para que lo haga.

«El balance de sentencias favorables es claramente predominante porque seleccionamos bien los casos y los defendemos con fuerza»

¿Qué ha cambiado en estos años?
Las leyes, sobre todo en discapacidad. Antes nos basábamos en un baremo esencialmente médico y en unos factores sociales complementarios. Ahora, con el nuevo Real Decreto, existe un concepto holístico, que incluye una parte médica, pero luego hay otros factores como es el Baremo de Limitación en la Actividad. En definitiva, la sensación que te crea es la de que el paciente está en inferioridad frente a la Administración.

¿Algún caso que recuerde especialmente?
Todos son importantes y, si además eso se acompañan de una sentencia favorable, mejor.

¿Un momento que le haya marcado?
Recuerdo una frase que me dijo una vez un abogado del Instituto Nacional de la Seguridad Social: «Tú no salvas vidas médicamente, pero sí ayudas para que tengan un camino más fácil».

¿Se considera un referente?
Soy el perito más mayor de Zaragoza, si bien es cierto que no debe haber más de tres o cuatro. Y no soy más listo que nadie, pero tengo mucha experiencia. No habrá nadie ahora mismo en Zaragoza que haya llevado tantos juicios de incapacidad como yo.

¿Qué le dicen los y las pacientes cuando no les da la razón?
Que soy duro. Pero mi forma de ayudarles es decirles la verdad. No puedo defender lo que médicamente no se sostiene.

¿No le tienta escribir un libro?
Quizá algún día. Tengo mucho que contar.

Fue compañero de promoción de Fernando Simón.
Sí, y seguimos en contacto. También de Sira Repollés, la exconsejera de Sanidad, y de Carlos Mediano, responsable de las áreas de proyectos, estudios e investigación de Medicus Mundi España (FAMME), además de muchos otros profesionales médicos. Una promoción brillante.