18 Febrero, 2026
Una red de apoyo integral para cerca de 350 personas
Detrás de cada cifra hay una historia. La de quien necesita recuperar fuerza tras una lesión, la de quien busca orientación para tramitar una ayuda o la de quien simplemente quiere volver a salir a pasear acompañado. El Servicio de autonomía personal para personas con discapacidad en Aragón ha acompañado este año a 347 personas en ese camino hacia una vida más independiente.
Impulsado por Fundación Dfa, el programa ha llegado a las tres provincias aragonesas —principalmente a Zaragoza, pero también a Huesca y Teruel— y ha tenido un rostro mayoritariamente femenino. La edad media ronda los 50 años, aunque la realidad que comparten todas las personas participantes es la convivencia diaria con una discapacidad y el deseo de mantener su autonomía el mayor tiempo posible.
El proyecto parte de una idea sencilla: escuchar primero y actuar después. El apoyo social ha sido la puerta de entrada. Profesionales del ámbito social han atendido a cada persona de forma individualizada para conocer sus necesidades, ordenar prioridades y diseñar un plan adaptado. A veces se trata de resolver un trámite; otras, de encontrar recursos o simplemente de tener un referente al que acudir.
La mejora de la capacidad funcional ha sido otro de los pilares. Sesiones de fisioterapia y rehabilitación han ayudado a mantener movilidad, prevenir el deterioro y ganar seguridad en tareas cotidianas. Pero la autonomía no es solo física. También es sentirse parte de la comunidad. Por eso, el programa ha impulsado actividades grupales como clases de hábitos posturales saludables, gimnasio, paseos o el ciclo ‘Siéntete bien’. Espacios donde se comparten experiencias, se crean lazos y se combate el aislamiento que, en muchos casos, acompaña a la discapacidad.
El asesoramiento jurídico y médico ha completado la atención integral, ofreciendo información clara y personalizada sobre derechos, prestaciones o cuestiones sanitarias. Resolver dudas aporta tranquilidad y permite tomar decisiones con mayor seguridad.
Además, el trabajo en red con 24 entidades y las acciones de sensibilización comunitaria han reforzado el impacto del proyecto, especialmente en el medio rural, donde contar con recursos cercanos marca la diferencia.
Más allá de las intervenciones realizadas, el balance se mide en pequeños logros cotidianos: subir unas escaleras con mayor confianza, atreverse a participar en una actividad o saber que no se está solo.
El programa tiene continuidad este año, consolidando una red de apoyo que ha demostrado su utilidad y cercanía. Este proyecto forma parte de los programas de interés social financiados con cargo a la asignación tributaria del 0,7% del IRPF y del Impuesto sobre Sociedades del Departamento de Bienestar Social y Familia del Gobierno de Aragón.