6 Mayo, 2026
Tips sensoriales para el momento del baño
Las actividades de cuidado personal pueden ser un desafío para los niños y niñas que presentan dificultades evidentes en el procesamiento sensorial.
El baño, por lo general, es una experiencia sensorial muy intensa. Durante el mismo existen múltiples sensaciones: olores, ruidos, sensaciones en la piel, experiencias visuales, etc. que, si no se procesan correctamente, pueden hacer que se convierta en una situación compleja.
Cada niño y niña es diferente y percibe el mundo a su manera. Por eso, hay que adaptar las estrategias a su perfil sensorial, habilidades y forma de comunicarse. El estrés, el cansancio o la motivación también pueden afectar a cómo sienten las cosas a su alrededor.
Es importante valorar el momento del día en el que es más beneficioso realizarlo; hay niños que se activan con él, mientras que para otros es un momento que invita a la calma. También tendremos en cuenta los siguientes aspectos:
- Es importante crear una rutina que le ayude a conocer la actividad, anticiparla y a que todo sea más predecible. La constancia y la previsibilidad ayudan a que se sienta más tranquilo y seguro.
- Dar cierto control para que pueda bañarse de manera autónoma aumentará su sentimiento de autoeficacia, pero, además, es una forma de reducir las exigencias sensoriales.
- Usar tacto firme frente al tacto ligero o inesperado. Esto ayuda a organizar y a tranquilizar. Además, avísale de que va a ser tocado, y evita acercarte por detrás.
- Vigila los niveles de luz (siendo preferible usar la luz natural o tenue) y la intensidad de nuestra voz durante la actividad.
- La temperatura del ambiente también es importante. Se recomienda calentar el baño antes de que se quite la ropa, haciendo la transición de la forma más rápida y suave posible.
La temperatura del agua puede ser un elemento que desajuste su conducta. La temperatura tibia suele ser más relajante, mientras que la temperatura fría activa.
- La cantidad de agua en la bañera también puede influir. Cuando la bañera está más llena proporciona una presión más firme y tranquilizadora que cuando hay menos cantidad y no le cubre el cuerpo.
- En el momento de la salida es recomendable usar una toalla grande o un albornoz que envuelva al niño o niña firmemente en ella. Podemos aplicar tacto profundo y toques suaves al secar para calmar, o frotar la toalla con firmeza y rapidez para activar su nivel de alerta.
- Después de una actividad exigente es importante realizar otras que le faciliten la calma. Por ejemplo, presión profunda en hombros, masaje en los pies, presionar con pelota grande por todo el cuerpo, etc.
Esperamos que estos tips sensoriales ayuden a vuestros peques a tolerar mejor el momento del baño.