12 Marzo, 2026
Tips sensoriales para facilitar el lavado de cara
Las actividades de cuidado personal pueden ser un desafío para los niños y niñas que presentan dificultades evidentes en el procesamiento sensorial. En concreto, las actividades alrededor de la cara y la cabeza tienden a ser especialmente complejas.
Lavarse la cara implica notar y tolerar la sensación de la toallita y/o la toalla, pero también la del agua sobre la piel, que la deja húmeda. Además, se le suman otros factores como el olor de los artículos de aseo, ruidos, movimiento, experiencias visuales, etc. que, si no se procesan correctamente, pueden hacer que se convierta en una situación incómoda.
Las propuestas descritas son generales. Es fundamental conocer y respetar las preferencias sensoriales del niño, así como adaptar la actividad a su nivel de desarrollo y comprensión.
No obstante, tendremos en cuenta:
- Crear una rutina ayuda al niño o niña a conocer la actividad, anticiparla y reducir el estrés que, en ocasiones, pueden suponer este tipo de actividades.
- Puede resultar útil cantar o escuchar una canción concreta para ayudarle a comprender cuándo terminará la actividad.
- Es preferible que sea él o ella quien inicie la actividad; esto refuerza su autoestima, pero además le da el control y le permite gestionar mejor las actividades más desafiantes.
- Usar tacto firme frente al tacto ligero o inesperado. Esto ayuda a organizar y a tranquilizar. Además, avísale de que va a ser tocado, y evita acercarte por detrás. Podemos utilizar un espejo para que pueda ver dónde va a ser tocado.
- Tener en cuenta la temperatura del agua; se aconseja agua tibia, ni muy fría ni muy caliente.
- Ofrecer diferentes tipos de esponjas, toallas, etc. teniendo en cuenta sus preferencias sensoriales.
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De necesitar ayuda o apoyo, realizar movimientos suaves y hacia abajo al lavarle la cara.
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Evitar que se le quede la piel húmeda, dándole una toalla para que se seque de forma inmediata.
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Después de una actividad exigente es importante realizar otras que le faciliten la calma. Por ejemplo, presión profunda en hombros, masaje en los pies, presionar con pelota grande por todo el cuerpo, etc.
Esperamos que estos tips sensoriales ayuden a vuestros peques a tolerar mejor el momento de lavarse la cara.