7 Julio, 2026

Uso responsable de las pantallas

Uso responsable de pantallas

En esta era digital, los niños y niñas están cada vez más expuestos a las pantallas: teléfonos, tables, ordenadores, televisiones, etc. Aunque la tecnología nos ofrece innumerables beneficios, utilidades educativas y de entretenimiento, el uso excesivo de pantallas puede tener efectos negativos en el desarrollo físico, emocional y social de los más pequeños. La creciente dependencia de los dispositivos digitales plantea grandes preocupaciones sobre los riesgos ante una exposición prolongada, como problemas de vista, trastornos del sueño, falta de actividad física y dificultades en el desarrollo de habilidades sociales.

A continuación, analizamos cómo el uso nocivo de las pantallas está afectando a los peques y qué medidas se pueden tomar para equilibrar su interacción con la tecnología.

uso responsable de pantallas

Efectos negativos

Alteración de los patrones de sueño

El uso excesivo de pantallas antes de acostarse puede alterar los patrones de sueño, dificultando la capacidad para relajarse y conciliar el sueño adecuadamente. Además, la exposición prolongada a estos dispositivos también está asociada a la disminución de la calidad del sueño y el consiguiente aumento de la irritabilidad al día siguiente. Esto ocurre porque:

  • Exposición a la luz azul. Las pantallas de los dispositivos electrónicos emiten luz azul, la cual es conocida por su capacidad de interferir en la producción de melatonina, la hormona que regula el ciclo del sueño.
  • Estimulación mental. El contenido al cual se exponen lo más peques tiene un papel crucial. Tanto los videojuegos o la televisión como las redes sociales son altamente estimulantes, lo cual dificulta la transición hacia el estado de relajación necesario para poder conciliar el sueño. A esto se le suma el contenido del mismo, que en muchas ocasiones es violento o con alta carga emocional, por lo que puede generar estrés y ansiedad.
  • Interrupciones nocturnas. Muchos menores tienen acceso en sus habitaciones a teléfonos o tabletas, lo cual puede generar hábitos poco saludables como estar revisando de manera continua dichos dispositivos ante cualquier despertar. Estas interrupciones afectan a los ciclos del sueño, reduciendo el tiempo de descanso y provocando cansancio, irritabilidad, y dificultades de concentración y atención.
Pantallas

Impacto negativo en el desarrollo de las funciones ejecutivas

El desarrollo de las funciones ejecutivas en la infancia es crucial para el bienestar cognitivo y emocional de los niños. Estas habilidades, que incluyen la capacidad de planificar, tomar decisiones, controlar impulsos y regular emociones, además juegan un papel fundamental en la adaptación a la vida cotidiana: nos permiten gestionar el comportamiento, tomar decisiones, planificar acciones a largo plazo, resolver problemas, regular las emociones, etc. 

Una de las funciones ejecutivas que más se ve afectada por el uso excesivo de pantallas es la atención. El contenido interactivo y las imágenes rápidas y cambiantes que ofrecen muchos dispositivos electrónicos pueden dificultar la capacidad de los menores para concentrarse en una tarea durante periodos prolongados. Los niños y niñas que pasan demasiado tiempo frente a una pantalla pueden desarrollar una "atención dispersa", que se traduce en dificultades para mantenerse enfocados en actividades que requieren más esfuerzo y paciencia.

El control de impulsos es otra función ejecutiva que se ve alterada cuando los niños pasan demasiado tiempo frente a pantallas. Los dispositivos digitales, al ser altamente estimulantes, ofrecen recompensas inmediatas, lo que puede reducir su capacidad para esperar y ejercer autocontrol. Esto se manifiesta en una mayor dificultad para regular emociones o comportamientos impulsivos.

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Afectación en la esfera emocional

El uso de pantallas también puede afectar la regulación emocional de los niños. El contenido en línea puede generar emociones intensas como ansiedad, frustración o excitación. Los niños, especialmente los más pequeños, aún están desarrollando su capacidad para identificar y manejar sus emociones, por lo que cualquier impacto sobre dicho aprendizaje repercutirá en la forma en que se desenvuelvan de mayores.

Déficit en actividades que contribuyen al desarrollo psicomotor y social

El exceso de utilización de dispositivos tecnológicos hace que los menores no inviertan ese tiempo en otras actividades imprescindibles para su buen desarrollo: socialización, tiempos de juego libre, actividad física, tiempo en familia, etc.

Recomendaciones para un buen uso

Se recomienda que a menores de 6 años se elimine por completo el uso de pantallas, y que los niños mayores de 6 años tengan un tiempo limitado y supervisado que no interfiera con otras actividades importantes como el sueño, la actividad física, la socialización y el tiempo en familia.

Es esencial encontrar un equilibrio adecuado en el uso de la tecnología, que permita a los niños y niñas aprovechar los beneficios de la digitalización sin comprometer su bienestar general. Establecer límites claros y estrategias prácticas es crucial para garantizar que los más pequeños desarrollen hábitos saludables. 

A continuación, os ofrecemos una serie de orientaciones prácticas para hacer un buen uso de las pantallas.

  • Tomar conciencia de su uso. Para comenzar, es prioritario usar las pantallas y dispositivos digitales de manera intencional, con un objetivo concreto y evitando emplearlos solo para distraerse (scrolling automático).
  • Horarios establecidos. Establecer una rutina diaria con tiempos definidos es una herramienta clave para ayudar a los peques a desarrollar hábitos saludables. En ellos se pueden incluir tiempos limitados y controlados de uso de pantallas, pero que no desplacen otras actividades fundamentales para su buen desarrollo. Como padres podéis guiar a vuestros hijos e hijas para que aprendan a organizar su tiempo y encuentren un equilibrio. Es de gran importancia definir estos horarios, ya que favorecen la autorregulación del menor, disminuyen los conflictos por el uso excesivo de las pantallas y promueven un estilo de vida más equilibrado. 
  • Uso de temporizadores. Podéis configurar temporizadores para que los peques sepan cuánto tiempo pueden pasar en una determinada actividad (jugar videojuegos, ver la televisión, usar aplicaciones educativas, etc.). El uso de temporizadores visuales, como relojes de arena o aplicaciones con gráficos visuales de cuenta regresiva, puede ayudarles a ver de forma clara cuánto falta para cambiar de actividad. El que ellos mismos tengan un rol activo en la gestión del tiempo puede hacer que se sientan más responsables. Pueden elegir cuándo y por cuánto tiempo quieren usar la pantalla, siempre dentro de los límites consensuados con los padres. Así, aprenderán a tomar decisiones sobre el uso del tiempo y a trabajar la autogestión.
uso responsable de pantallas

Otra alternativa para controlar el tiempo de uso de los móviles y tablets son las aplicaciones de monitorización del tiempo, como StayFree, YourHour, Digital Detox: Focus & Live. 

  • Supervisión del contenido. Es fundamental revisar el contenido que va a ver el niño/a, y orientarlo hacia uno preferentemente educativo. En la medida de lo posible, lo ideal es acompañarlo en su visualización, evitando dejarlo solo. Existen también programas de control parental que bloquean el acceso a ciertas plataformas o aplicaciones, ya sea por su contenido inadecuado para la infancia como por la cantidad de tiempo tras alcanzar un límite previamente establecido. 
  • Ser consciente del propio uso. Como padres y madres, sois el principal modelo que vuestros hijos e hijas observan e imitan y, además, lo hacen constantemente. Si realmente queremos que los peques hagan un uso equilibrado de las tecnologías, el primer paso es observar cómo lo hacéis vosotros mismos. Los niños aprenden observando e imitarán nuestras propias conductas, así que os recomendamos priorizar la interacción con el niño o niña y demostrarles que se puede posponer el uso del móvil.
Alternativas a las pantallas
  • Evaluación continua. A medida que los niños crecen, cambian sus intereses, capacidades y necesidades. Por ello, los límites de uso establecidos no deben ser rígidos o definitivos, sino revisados periódicamente para adaptarse a cada etapa del desarrollo. Lo que funciona para un niño pequeño puede no ser adecuado para un preadolescente o un adolescente. Por tanto, deberemos evaluar constantemente el impacto que tiene la tecnología en su comportamiento, rendimiento escolar, sueño y relaciones personales.

Alternativas a las pantallas

A continuación, os ofrecemos una serie de alternativas al uso de las pantallas. Estas prácticas no sólo promueven el bienestar, sino que también ayudan a los peques a desarrollar habilidades importantes para su vida cotidiana, como la autodisciplina, el trabajo en equipo y la creatividad.

  • Tiempo sin pantallas en familia. Es fundamental reservar diferentes momentos del día, aunque sean breves, en los que toda la familia esté libre de dispositivos para fortalecer los lazos afectivos y fomentar la comunicación. En estos momentos trataremos de hacer que no sea negociable el uso de las pantallas. Algunas ideas son, por ejemplo, durante las comidas, antes de dormir, ratitos de leer un cuento, caminar juntos mientras imagináis historias, etc. Para que estos tiempos sean realmente de calidad, los adultos también deberéis dejar los móviles y dispositivos electrónicos a un lado. Crear zonas libres de móviles en el hogar (por ejemplo, en la mesa, en la habitación del menor…) facilitará que se promueva la conversación y el vinculo emocional, reducirá la distracción y mejorará la calidad del tiempo compartido, al tiempo que dais ejemplo a los peques del uso equilibrado de las tecnologías.
  • Juegos al aire libre. Fomentar el juego al aire libre es una de las mejores formar de contrarrestar el uso excesivo de pantallas. Estas actividades no sólo benefician la salud física, sino que también estimulan la creatividad, las habilidades sociales y mejoran el estado de ánimo. El juego libre y activo permite a los peques explorar, moverse, relacionarse y conectarse con el entorno natural. Reservad tiempo para poder realizarlo de manera diaria en la medida de lo posible; podéis aprovechar parques, plazas o espacios comunitarios. También es muy beneficioso promover juegos activos como ir en bici, jugar a la pelota, correr, saltar... 
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  • Juegos de mesa o rompecabezas. Incluir este tipo de actividades en la rutina familiar no sólo da momentos de diversión, sino que también aporta múltiples beneficios para el desarrollo de los menores: fomentan la interacción social, mejoran su comunicación, desarrollan habilidades cognitivas, mejoran la paciencia y la tolerancia a la frustración, estimulan la motricidad fina y la coordinación, y promueven la empatía, la cooperación y la competencia sana. Es primordial seleccionar juegos adecuados para la edad madurativa de vuestro peque; si no sabéis cuál elegir, consultad con vuestra profesional de referencia.
  • Lectura. Fomentar el hábito de la lectura es una gran opción para reducir el tiempo que se pasa delante de una pantalla, al tiempo que se promueve el desarrollo intelectual y emocional. Os animamos a crear un ambiente lector en casa, haciendo que tengan libros y cuentos a su alcance, y eligiendo un rinconcito de la casa para estos momentos; permitir elegir a ellos mismos sus cuentos aumenta su interés y motivación. También es muy recomendable hacer visitas habituales a la biblioteca de vuestro barrio, y disfrutar de un tiempo de lectura o tomar prestado el cuento que más les guste. Estimular el disfrute por la lectura tiene múltiples beneficios para niños y adultos, por lo que os invitamos a seguir leyéndoles en voz alta aun cuando ya sepan leer. Pulsa aquí para ampliar más información.
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  • Arte y manualidades. Actividades como la pintura, el dibujo o la construcción de modelos ayudan a los peques a desarrollar las habilidades motoras finas y la creatividad.

Esperamos que estas recomendaciones os ayuden a manejar de manera más responsable el uso de las pantallas y dispositivos electrónicos.