18 Septiembre, 2026

A la caza de barreras por la Semana de la Movilidad

Foto de grupo

Una baldosa levantada en la acera, un contenedor frente a un árbol, un grifo imposible de pulsar sin fuerza en un centro de salud o unos botones demasiado elevados en un ascensor. Son pequeños obstáculos cotidianos que para muchas personas pasan desapercibidos, pero que para quienes tienen movilidad reducida se convierten en una auténtica carrera de obstáculos que pone en riesgo su seguridad y autonomía personalPara visibilizar y denunciar esta realidad, Fundación Dfa se ha sumado con entusiasmo a la campaña estatal #CazaBarreras, impulsada por COCEMFE coincidiendo con la celebración de la Semana Europea de la Movilidad.

Enmarcado en esta iniciativa, un grupo formado por personas usuarias, personal técnico y voluntariado del Centro de Actividades Socioculturales de la entidad ha recorrido las calles y los alrededores del edificio Josemi Monserrate, en el barrio zaragozano de Vadorrey. Su objetivo ha sido claro: señalar y documentar todos aquellos puntos negros y barreras arquitectónicas que dificultan el día a día en el espacio público.

«La movilidad reducida no es solo una persona en silla de ruedas»

Basta con caminar unos metros para comprobar la magnitud del problema. Raíces de árboles que deforman el suelo, alcorques sin adaptar, desniveles pronunciados en los pasos de cebra o terrazas y mobiliario urbano mal ubicado obligan constantemente a la ciudadanía a esquivar trampas urbanas o, en el peor de los casos, a invadir la calzada jugándose el físico.

Durante la actividad, las personas participantes han querido recordar que estas dificultades van mucho más allá de una simple incomodidad física. «La movilidad reducida no es solo una persona en silla de ruedas», recuerda Patricia Gascón, responsable del Centro de Actividades Socioculturales. «Afecta a personas mayores, a quienes usan muletas o andadores, y también a familias que van cargadas con carritos de bebé», añade.

Gascón subraya además que el obstáculo más difícil de derribar a menudo no es el asfalto, sino la actitud social: «La que más duele es la mirada. Se habla mucho de accesibilidad arquitectónica, pero se olvida lo que siente alguien al tener que reclamar constantemente su derecho a acceder a los sitios en igualdad de condiciones».

La iniciativa no buscaba quedarse en una simple queja testimonial. A través de la aplicación AccesibilidApp and compartiendo las incidencias en las redes sociales bajo el hashtag #CazaBarreras, cualquier persona puede reportar obstáculos en su entorno para ayudar a elaborar un mapa completo de incidencias que posteriormente se entregará a las instituciones.

«Se habla mucho de accesibilidad arquitectónica, pero se olvida lo que siente alguien al tener que reclamar constantemente su derecho a acceder a los sitios en igualdad de condiciones»

Acciones como esta, como parte de las actividades del programa de actividades de Fundación Dfa con respaldo del Instituto Aragonés de la Juventud (IAJ), se enmarcan en la labor constante del grupo de actividades socioculturales de Dfa, que de forma periódica sale a la calle para detectar y documentar barreras de accesibilidad en Zaragoza. Estas aportaciones suman fuerzas en un momento en el que la capital aragonesa ha dado pasos significativos hacia la inclusión, respaldada por los avances de la nueva ordenanza municipal y el trabajo coordinado de la Mesa de Accesibilidad.