14 Enero, 2026
«Somos 100% válidos para la sociedad y el trabajo es salud mental»
A sus 47 años, Javier Penco ha encontrado la estabilidad laboral como auxiliar administrativo en la Base Aérea de Zaragoza. Detrás de este presente hay un camino de incertidumbres y aprendizajes, marcado por un grave accidente laboral que cambió por completo su rumbo profesional y obligó a replantearse su futuro.
Javier trabajaba como operario de mantenimiento en maquinaria de obra pública, un empleo físico y exigente que formaba parte de su rutina diaria. «Fue muy grave y tardé bastante tiempo en recuperarme», recuerda. Tras ello, se le reconoció una incapacidad permanente total para su antiguo empleo y un grado de discapacidad del 48 %. Asumir esa nueva realidad no fue fácil.
Buscar trabajo por las vías «normales» le llevó a malas experiencias y frustraciones: «Al principio no entendía que mi situación había cambiado y eso me bloqueaba», confiesa.
El giro llegó gracias a una amiga con discapacidad que acudía a los servicios de fisioterapia de Fundación Dfa y le habló de la entidad. Javier investigó y decidió pedir cita. Comenzó un itinerario de orientación y formación que le permitió descubrir capacidades que desconocía. «Me enseñaron a potenciar mis puntos fuertes, y a dejar a un lado aquello que ahora me limitaba. Aprendí cómo funcionan los procesos de selección y cómo enfrentarme a ellos. Aquello me dio un nuevo rumbo», asegura.
Del bloqueo a la posibilidad
Su potencial fue rápidamente reconocido por la agencia de colocación de Dfa. Poco después, Javier comenzó a trabajar en el Centro de Atención Telefónica de la entidad para cubrir una baja. Paralelamente, el equipo técnico de Dfaemplea le enseñó no solo a buscar empleo, sino también a elegir los trabajos adecuados. «Aprendí que no todo vale: hay que sopesar tipo de trabajo, condiciones y capacidades, no solo el salario», afirma. Posteriormente, completó un certificado de profesionalidad de nivel 1 de auxiliar de servicios administrativos, una etapa que recuerda con especial satisfacción. Esto consolidó sus competencias y le permitió acceder a su puesto actual con contrato indefinido.
Hoy, como padre de dos hijos, Javier prioriza la conciliación familiar y sentirse capacitado para su trabajo. «Para mí, el empleo es salud mental». Su experiencia también le ha enseñado a sortear barreras internas: «Las personas con discapacidad somos 100% válidas para la sociedad, somos activas y productivas. Hay que derribar nuestros propios estigmas y dar ese pequeño paso al vacío con apoyo profesional y familiar», aconseja a quienes temen reincorporarse al trabajo tras una discapacidad sobrevenida.
A través del apoyo de Fundación Dfa, personas como Javier encuentran cada año no solo un empleo, sino un espacio donde sus capacidades son reconocidas y potenciadas, demostrando que la discapacidad no impide contribuir activamente al mercado laboral. En este sentido, la colaboración con Fundación Ibercaja es clave para que la agencia de colocación refuerce la orientación, la intermediación y la sensibilización empresarial, contribuyendo a estas inserciones.