15 Octubre, 2026

Juegos sensoriales con el olfato

Juegos sensoriales con el olfato

El sentido del olfato es uno de los más primitivos y menos conocidos, pero también uno de los más importantes en el área emocional. A diferencia de otros sentidos, su conexión con el cerebro es directa, lo que explica por qué los olores pueden evocar recuerdos y emociones de forma tan intensa. Si quieres ampliar información sobre cuánto pueden aportar los aromas al bienestar de los peques pulsa aquí.

Adivina qué es

Prepararemos pequeños frascos con diferentes elementos (limón, vinagre, canela, jabón, colonia…) y se los presentaremos al niño o niña con los ojos vendados para que adivine utilizando el olfato de qué se trata.

Podemos hacerlo más o menos elaborado, en función del tiempo de preparación del que dispongamos o del grado de «entrenamiento» que deseemos lograr.

Se puede hacer compitiendo varios participantes, ganando quien más olores adivine.

Este juego entrena sobre todo la discriminación olfativa.

Juegos sensoriales con el olfato

¿Qué olor falta?

Se presentan varios frasquitos con aromas y se dan a oler. Luego, sin que lo vea la otra persona, se retira uno de ellos y tiene que adivinar cuál falta.

Otra modalidad del juego es añadir un olor nuevo, o sustituir uno por otro si queremos incrementar la dificultad.

Este juego es ideal para entrenar tanto la discriminación olfativa como la memoria.

Descripciones olfativas

Podemos pedirle al niño que describa cosas, animales, lugares, etc. incluyendo los olores al resto de características del mismo. Por ejemplo: ¿cómo es este peluche? Es de tamaño grande, es de color azul y blanco, es suave y blandito, y huele a limón.

Es útil incluir los olores en las descripciones de las cosas, porque así estimulamos el uso de la información olfativa y la hacemos más consciente.

Otra modalidad de descripción olfativa podría consistir en describir solo con olores un lugar, una estación del año… Por ejemplo: ¿a qué huele la primavera? a flores, lluvia, césped recién cortado, mandarina o limón (aromas cítricos), etc. Haz este ejercicio con todas las estaciones y verás qué sorprendente.

Empareja los aromas

En esta ocasión, dispondremos de dos frasquitos con algún elemento en ellos que tengan el mismo olor. El nivel de dificultad variará en función del número total de olores con el que juguemos.

Se trata de oler todos los frasquitos e ir emparejando los que tienen el mismo olor. Si queremos un nivel de dificultad más bajo, se puede permitir oler varias veces cada frasco. Con este juego trabajamos sobre todo la discriminación olfativa.

Una modalidad de juego más compleja consiste en olerlos todos una sola vez, y proceder a emparejarlos. En este caso estamos trabajando también la memoria.

Juegos sensoriales con el olfato

Memoriza el orden

Preparamos una fila de frasquitos de aromas y los damos a oler uno a uno. Luego, sin que la persona que juega lo vea, cambiamos el orden de los frasquitos para que los coloque en fila en el mismo orden que se los dimos a oler la primera vez. Cuantos más aromas utilicemos, más complejo será el juego.

Podemos etiquetar los frascos en la parte baja de los mismos para facilitar su identificación, y anotar en una hoja de papel el orden en que han sido dispuestos.

Este juego entrena la discriminación olfativa y la memoria.

Pintar con olor

Se pueden utilizar pinturas con olores, o incluir esencias aromáticas en las actividades manuales y creativas. Podemos ofrecer pintar dibujos en los que se escoja no solo el color y la forma, sino también el olor, como los collages que incluyan materiales con determinados olores para describir nuestras pequeñas obras de arte.

Con este tipo de juegos, estimularemos el sentido del olfato y la consciencia sobre él. También así acostumbramos al niño a identificar, describir y memorizar los entornos con esta información sensorial, a veces tan desconocida. En definitiva, incrementamos la información sensorial.