12 Junio, 2026

Tips sensoriales para el lavado y cepillado del cabello

Niña lavándose el pelo

Las actividades de cuidado personal pueden ser un desafío para los niños y niñas que presentan dificultades evidentes en el procesamiento sensorial.  

Como el lavado del cabello suele realizarse en la bañera o la ducha, es importante tener en cuenta todas las sensaciones que existen alrededor de esta actividad (pulsa aquí para obtener tips sensoriales que faciliten el momento del baño). No obstante, el contacto con la cabeza, en muchas ocasiones, es difícil de tolerar.

Es muy importante tener en cuenta que cada persona es diferente, y que cada uno percibe el mundo a su manera. Por eso, las ideas que se presentan son generales y no se pueden aplicar exactamente igual en todos los casos. Siempre debemos considerar las características de cada niño o niña: lo que le gusta y lo que no, su nivel de desarrollo, cómo se comunica y las habilidades que tiene. Todo esto nos ayudará a elegir las estrategias que mejor se adapten a sus necesidades. Además, hay factores como el estrés, el cansancio o la motivación que pueden influir en cómo percibe las sensaciones a su alrededor.

Veamos algunos aspectos generales a tener en cuenta a la hora de lavar el pelo:

  • Anímale a lavarse el pelo por sí mismo. Esto ayudará a fortalecer su autoestima y confianza. Además, cuando el contacto físico lo inicia la propia persona, suele resultarle más cómodo y es menos probable que le cause rechazo o incomodidad.
  • De necesitar ayuda, es mejor usar tacto firme frente al tacto ligero o inesperado. Esto ayuda a organizar y a tranquilizar. Además, avísale de que va a ser tocado, y evita acercarte por detrás.
  • Aplicar una cantidad pequeña de champú pequeña para que el aclarado sea más fácil y rápido.
  • Es recomendable avisarle de que vamos a aclarar el pelo y no hacerlo por sorpresa. Por ejemplo, diciendo: «3, 2, 1, enjuagamos». Podemos también decirle cuántas veces lo vamos a hacer, y cumplir lo prometido.
  • Podemos, además, volver a darle el control al niño entregándole el mando de la ducha, para que sea él quien se aclare y la experiencia no sea tan aversiva. Si esto le resulta incómodo, se puede usar una regadera o un recipiente grande para aclararse; así sentirá mayor sensación de peso.
  • Es importante tener en cuenta la posición de la cabeza: niños con mayores desafíos a nivel vestibular pueden sentirse muy molestos al echar la cabeza hacia atrás para que el jabón no les caiga a los ojos, por lo que pueden usar una visera o gafas.
  • Puede resultar útil cantar o escuchar una canción concreta, contar hasta un determinado número o usar un cronómetro para ayudarle a comprender cuándo terminará la actividad.
Niño lavándose el pelo

Cepillar el cabello es otra actividad que puede ser compleja para aquellos peques que tienen dificultades táctiles. Esto, además, se acentúa si tienen el pelo largo y/o con tendencia a los enredones.

Para ello, os ofrecemos unas orientaciones que facilitarán un poco este momento:

  • Realizar presión profunda en el cuero cabelludo antes de empezar a cepillar.
  • Se recomienda incluir esta acción como parte de un juego para aumentar la tolerancia y hacerlo desde el disfrute.
  • Cuando el pelo es largo, tomar el mechón por encima del enredón ayudará a que se noten menos los tirones. También es aconsejable utilizar previamente un spray desenredante.
  • Otra opción es cepillar solo con los dedos, haciendo movimientos firmes y descendentes.
Cabello 3
  • Dejar que el niño o niña elija dónde sentarse para que esté más cómodo. Tener un espejo en frente también aumenta la tolerancia.
  • Es positivo también hacer de esta actividad un acto predecible, cantando una canción o contando un número concreto de pasadas con el peine o cepillo que vamos a dar.
  • Después de una actividad exigente es importante realizar otras que le faciliten la calma. Por ejemplo, presión profunda en hombros, masaje en los pies, presionar con pelota grande por todo el cuerpo, etc.

Esperamos que estos tips sensoriales ayuden a vuestros peques a tolerar mejor el momento de lavar y cepillar el cabello.