13 Julio, 2026

Daniel Aníbal García: «Muchas personas con discapacidad no buscan empleo porque perciben el entorno como muy poco inclusivo»

Daniel Aníbal García

El presidente de Igualis, la Federación Empresarial de Asociaciones de Iniciativa Social, Daniel Aníbal García, aseguró que uno de los principales desafíos para mejorar la inclusión laboral de las personas con discapacidad pasa por combatir el desánimo que existe entre quienes renuncian incluso a buscar trabajo. «Muchas personas con discapacidad no buscan empleo porque perciben el entorno como muy poco inclusivo y excluyente», afirmó durante el encuentro sobre la situación del empleo de las personas con discapacidad organizado por Fundación Dfa.

Un problema de activación laboral

A su juicio, existe «un grave problema de activación para el empleo», ya que muchas personas «creen que no van a encontrar trabajo por la exclusión social general» y, por ello, abandonan la búsqueda. Una realidad que, según indicó, se refleja en la baja tasa de actividad del colectivo.

Para cambiar esta situación, García reclamó «un cambio profundo» que permita reconocer el verdadero potencial de las personas con discapacidad. «Hay que otorgarles su valor real y entender que pueden desempeñar cualquier puesto de trabajo significativo, no solo empleos de poco valor añadido», defendió.

Eliminar las barreras cotidianas

El presidente de Igualis también puso el foco en las barreras que siguen presentes en el día a día. Citó como ejemplo la celebración de entrevistas de trabajo en espacios inaccesibles o la falta de transporte público hasta numerosos polígonos industriales. «Construir una sociedad inclusiva pasa por eliminar esas barreras cotidianas», señaló.

Asimismo, recordó que el empleo constituye un ámbito especialmente relevante para avanzar en la inclusión porque, a diferencia de otras esferas sociales, «el mercado laboral está muy regulado». «Los poderes públicos pueden intervenir y obligar legalmente a la contratación de personas con discapacidad», afirmó, al tiempo que destacó que es precisamente en el empleo donde «más se evidencian las carencias de inclusión porque existen datos y números concretos».

Un avance insuficiente

Durante su intervención también advirtió de que, aunque en los últimos años se han registrado avances, estos siguen siendo insuficientes. «El incremento del apoyo ha sido muy leve», aseguró. De hecho, alertó de que, «al ritmo actual», serían necesarios «50 años para cerrar la brecha de actividad entre personas con y sin discapacidad», un horizonte que calificó de «inasumible».

Prepararse para un mercado laboral cambiante

A esta situación, añadió, se suma el impacto de la transformación tecnológica. «La revolución tecnológica nos obliga a prepararnos para nuevos retos para los que muchas personas todavía no están capacitadas», indicó.

Por ello, defendió que la formación debe orientarse menos a ocupaciones concretas y más al desarrollo de competencias. «No sabemos cuál será el mercado de trabajo del futuro», recordó, por lo que consideró imprescindible apostar por «competencias y habilidades blandas que permitan adaptarse a un entorno cambiante» y evitar limitar las oportunidades laborales a los actuales «monocultivos» de empleo.

La discapacidad sobrevenida

Finalmente, García reclamó prestar mayor atención a las personas con discapacidad sobrevenida. En este sentido, defendió impulsar procesos de «reskilling» o reciclaje profesional para que quienes ya contaban con una trayectoria laboral puedan adquirir nuevas competencias y continuar desarrollando su carrera tras un cambio en sus capacidades físicas o psíquicas.