13 Julio, 2026

Marina Ladrero: «Perder el talento de las personas con discapacidad es un error para las empresas y para toda la sociedad»

Marina Ladrero

«Perder el talento de las personas con discapacidad es un error para las empresas y para toda la sociedad»

Zaragoza. La directora de Recursos Humanos de Fundación Dfa, Marina Ladrero, defendió que la inclusión laboral de las personas con discapacidad debe entenderse no solo como una cuestión de responsabilidad social, sino también como un factor de competitividad, innovación y desarrollo económico. Así lo manifestó durante el encuentro sobre la situación del empleo de las personas con discapacidad organizado por Fundación Dfa.

La inclusión como motor de competitividad

Ladrero aseguró que «las empresas que apuestan por la inclusión son más competitivas porque incorporan talento, perspectivas diferentes e innovación» y lamentó que muchas organizaciones continúen desaprovechando el potencial de las personas con discapacidad.

En este sentido, afirmó que «perder ese talento es una pena y un error de mercado», ya que todas las personas poseen capacidades que pueden aportar valor a las empresas y a la sociedad si tienen la oportunidad de desarrollarlas.

Los prejuicios, la principal barrera

Ladrero sostuvo que el principal obstáculo para la inclusión no es la discapacidad, sino las barreras sociales y culturales que todavía persisten.

A su juicio, «seguimos instalados en una visión paternalista y sobreprotectora que limita las oportunidades profesionales de las personas con discapacidad», una actitud que acaba generando más exclusión que las propias limitaciones funcionales.

Por ello, defendió que las empresas cambien su forma de entender la discapacidad y aseguró que «hay que dejar de fijarse en las limitaciones y empezar a mirar las capacidades». En esa línea, recordó que una persona con discapacidad «puede desarrollar un trabajo absolutamente normal» cuando desaparecen los prejuicios y se realizan los ajustes necesarios.

Asimismo, lamentó que los enclaves laborales, concebidos para facilitar el tránsito desde los Centros Especiales de Empleo hacia la empresa ordinaria, «no se estén utilizando con la finalidad para la que fueron creados».

Un sistema basado en la complementariedad

Ladrero defendió que las distintas vías de acceso al empleo deben funcionar de manera coordinada y no como modelos independientes.

«La empresa ordinaria, la administración pública y los Centros Especiales de Empleo no son compartimentos estancos, sino herramientas complementarias», explicó.

En su opinión, el objetivo pasa por que las empresas ordinarias contraten realizando los ajustes razonables; que la administración pública cumpla las cuotas de reserva; y que los Centros Especiales de Empleo continúen ofreciendo oportunidades laborales a quienes necesitan mayores apoyos.

Además, defendió que el sistema garantice «la libertad de elección» para que cada persona pueda desarrollar su proyecto profesional en el entorno que mejor se adapte a sus circunstancias en cada momento.

Revisar el modelo de empleo protegido

La responsable de Recursos Humanos de Fundación Dfa fue especialmente crítica con el grado de cumplimiento de la legislación vigente.

Según denunció, «el 80 % de las empresas de más de 50 trabajadores incumple la cuota de reserva del 2 % para personas con discapacidad», por lo que reclamó reforzar los mecanismos de control.

Además, pidió revisar la legislación de 1982 que regula los Centros Especiales de Empleo para diferenciar claramente entre los de iniciativa social y los de iniciativa empresarial.

Ladrero explicó que, en el caso de los centros de iniciativa social, «todos los beneficios y las subvenciones se reinvierten directamente en las personas con discapacidad», mientras que otros modelos responden a planteamientos de carácter mercantil.

En este contexto, advirtió de la creciente presencia de empresas ordinarias en el ámbito del empleo protegido, una situación que, a su juicio, desdibuja la función social de estos centros y dificulta que actúen como un verdadero puente hacia el mercado laboral ordinario.

Cambiar la mentalidad empresarial

Como conclusión, Ladrero reclamó desterrar los estereotipos que siguen condicionando la contratación de personas con discapacidad.

En su opinión, «todavía pesan demasiado relatos negativos sobre el absentismo o la productividad que no responden a la realidad», por lo que consideró imprescindible que las empresas comiencen a valorar a las personas por su talento y sus competencias, dejando atrás los prejuicios que siguen limitando su acceso al empleo.